Estanterías vacías: otra consecuencia del ómicron

El auge de los casos de Covid-19 provocados por la variante Ómicron y el mal tiempo, combinado con la crisis de la cadena de suministro, están poniendo en serios aprietos a los supermercados estadounidenses, donde los consumidores en las últimas semanas vieron las estanterías vacías.
La escasez es generalizada en todo el país y afecta a productos como la carne, pero también a aquellos envasados como los cereales.
Las tiendas de comestibles de Estados Unidos suelen tener entre el 5 % y el 10% de sus artículos agotados en un momento dado, mientras que ahora, según el director ejecutivo de Consumer Brands Association, Geoff Freeman, la tasa de falta de disponibilidad ronda el 15 %.
Parte del problema, para los expertos, también se debe a las tendencias pandémicas que nunca disminuyeron y ahora son exacerbadas por Ómicron: los estadounidenses comen en casa más de lo habitual, especialmente porque las oficinas y algunas escuelas permanecen cerradas.
Las familias estadounidenses gastaron en promedio 144 dólares a la semana en la tienda de comestibles el año pasado, según estimaciones del FMI, una organización comercial para productores de alimentos y comestibles.
Números por debajo del pico de 161 dólares en 2020, pero aún muy por encima de los 113.50 gastados en 2019.