
Eudomario Carruyo, empresario zuliano y representante del gobierno en la industria petrolera como vicepresidente de Finanzas de PDVSA, exdirector de Palmaven, Deltaven, Pdvsa Marina y Citgo, durante el periodo de gobierno del fallecido ex presidente Hugo Chávez ha sido un blanco para personajes del gobierno actual de Venezuela, donde se le acusa por «supuestos» delitos de corrupción durante su gestión en la estatal petrolera y que según funcionarios maduristas aún no ha sido capturado.
Según información del régimen, Carruyo en su gestión como director Interno de Finanzas y presidente de las Juntas del Fondo de Pensiones y de Previsión, la junta directiva de Petróleos de Venezuela, PDVSA, aprobó la compra de una planta procesadora de cereales deteriorada o “chatarra”, con sobreprecio, recordando que quien estaba al frente como ministro de petróleo y mina fue de Rafael Ramírez, quien aprobó dicha inversión entre tantas que se hicieron durante su gestión.
El régimen venezolano se ha encargado de dañar y perjudicar a personas que en su momento le dieron frutos y satisfacciones al país durante el desarrollo de su labor como servidores públicos, ya que ha servido como medida para ocultar la gravedad del asunto en que se ha visto envuelto la famosa revolución bolivariana.
El empresario zuliano, ha sabido luchar con las falsas acusaciones que solo han querido desprestigiar su labor mientras estuvo al frente de la industria petrolera, recordando que durante su gestión la junta directiva encabezada por Rafael Ramírez, aprobó una entrega de más de 540 millones de dólares a Francisco Illarramandi a un fondo de inversión dirigido por el mismo Illarramandi, quien se declaró culpable al ser descubierto por la justicia norteamericana.
Carruyo, siempre tuvo una gestión intachable, en pro del crecimiento de la industria desde su labor, pero el régimen revolucionario durante el desastre de gestión ha señalado a los menos indicados para hacerlos culpables de la destrucción que le han causado a la nación caribeña.