
Los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 países que conforman la Unión Europea (UE) decidieron este miércoles 19 de agosto no reconocer la nueva victoria electoral del actual presidente de Bielorrusia, Alexsandr Lukashenko -en el poder desde mediados de la década de 1990- y solicitaron una solución al conflicto registrado en ese país sin injerencias.
El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, aseveró que las elecciones en Bielorrusia no cumplieron los estándares internacionales, ni fueron justas y libres, al tiempo que alertó que la situación en esa nación exsoviética es “cada vez más preocupante” y que la Union Europea se mantiene al lado del pueblo bielorruso. Además enfatizó que no aceptarán la “impunidad”.
Michel consideró que la violencia del gobierno de Lukashenko contra los manifestantes que han salido a las calles para protestar contra los resultados electorales fue “impactante e inaceptable”, a la vez que condenó “la brutalidad” ejercida contra los ciudadanos y pidió una “investigación completa” sobre lo sucedido.
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, declaró que la UE está dispuesta a acompañar una transición en Bielorrusia por medio de un diálogo entre las autoridades y la oposición, encabezada por la candidata Svetlana Tijanóvskaya, quien desde el exilio instaba al ente europeo a desconocer los resultados electorales.
Por su parte, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, manifestó una “enorme preocupación” por la situación en Bielorrusia y pidió al Gobierno de Alexandr Lukashenko la liberación de los presos “arbitrariamente encarcelados” durante las protestas ciudadanas y sugiere que el mejor escenario es establecer un «diálogo inclusivo».
Mientras, la canciller alemana, Angela Merkel, dijo que las elecciones en Bielorrusia no fueron “justas ni limpias” y, por lo tanto, su resultado no puede ser reconocido por la Union Europea.
“No hay duda para nosotros que ha habido muchas violaciones a las reglas en las elecciones. Las elecciones no fueron limpias ni justas y su resultado no se puede reconocer”, dijo Merkel en una comparecencia en Berlín.