
El anuncio oficial.
El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, declaró en una entrevista con NBC que Rusia y China apoyan políticamente y de otras formas a la República Islámica. Aunque evitó dar detalles, subrayó que la cooperación militar con Moscú “nunca ha sido un secreto”.
El papel de Rusia.
El Kremlin ha insistido en que el conflicto “no es su guerra”, pero medios como The Washington Post señalan que Moscú habría compartido información de inteligencia con Teherán, incluyendo ubicaciones de buques y aviones estadounidenses en el Golfo Pérsico. Esa asistencia habría permitido ataques más precisos contra objetivos militares.
La posición de China.
China, principal socio comercial de Irán y su mayor comprador de petróleo, expresó preocupación por la escalada y envió un enviado especial para mediar. La portavoz Mao Ning reiteró que Pekín se opone a cualquier acción que vulnere la soberanía de otros países y pidió moderación. Además, condenó la muerte del ayatolá Alí Jameneí y la violación de la soberanía iraní.
Contexto regional.
La guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel se expande por Oriente Medio, con un impacto creciente en la seguridad global y el comercio energético. El respaldo de Rusia y China refuerza la posición de Teherán en un escenario marcado por tensiones militares y diplomáticas.




