Irán no es Venezuela: los límites de la estrategia de Washington

El modelo venezolano y su contraste con Irán.
La captura de Nicolás Maduro en enero permitió a Washington abrir una nueva etapa de cooperación con Caracas. El esquema fue claro: eliminar al líder y negociar con figuras del propio aparato estatal para mantener la gobernabilidad y asegurar vínculos políticos y comerciales.
Sin embargo, replicar esa fórmula en Irán resulta mucho más complejo. Tras los ataques de Estados Unidos e Israel que acabaron con el ayatolá Ali Jamenei, el régimen iraní mantiene intacta gran parte de su estructura militar y política, y continúa respondiendo con fuerza.
Diferencias clave con Venezuela:
- Capacidad militar: Irán cuenta con un gasto de defensa varias veces mayor, el mayor arsenal de misiles balísticos de la región y una industria propia de drones y armas.
- Estructura política: el poder está distribuido entre instituciones religiosas, órganos electos y la Guardia Revolucionaria, con mecanismos de sucesión que refuerzan la continuidad del sistema.
- Factor religioso: la legitimidad clerical chiita otorga cohesión interna en momentos de crisis, dificultando la aparición de líderes dispuestos a cooperar con Washington.
- Geopolítica: Irán es un actor central en Medio Oriente, con influencia en países vecinos y control estratégico sobre el estrecho de Ormuz, clave para el comercio mundial de petróleo.
El papel de Israel.
Mientras en Venezuela EE.UU. pudo aceptar la continuidad del chavismo bajo nuevas condiciones, en Irán la situación es distinta. El gobierno de Benjamin Netanyahu busca la desaparición total del régimen de los ayatolás, lo que complica cualquier intento de acuerdo político.




