Trump y el fin del tratado Nuevo START: el impacto en la estabilidad nuclear

El fin de un acuerdo histórico.
La expiración del tratado Nuevo START entre Estados Unidos y Rusia no solo eliminó los límites sobre sus arsenales nucleares. También desmanteló un sistema de verificación y transparencia que durante décadas permitió compromisos creíbles: inspecciones, intercambio de datos y notificaciones que reducían la incertidumbre.
La lógica de Trump y sus consecuencias.
El enfoque de Donald Trump hacia la diplomacia refleja su estilo empresarial: transacciones inmediatas, poca memoria institucional y escasa confianza en acuerdos duraderos. Bajo esta visión, la experiencia previa no es un activo, sino un obstáculo. Así, los compromisos internacionales pierden valor y se privilegia el resultado inmediato sobre la estabilidad a largo plazo.
De la reputación a la desconfianza.
En el ámbito nuclear, la falta de verificación genera sospechas. Cada parte asume el peor escenario, lo que impulsa más ojivas, mayor alerta y programas de modernización acelerados. La reputación de un Estado en estas negociaciones es global y acumulativa: romper un acuerdo afecta no solo a la contraparte, sino a todos los países que evalúan futuros compromisos.
Tiempo institucional vs. tiempo episódico.
La estabilidad nuclear depende de procesos acumulativos: confianza, memoria y sistemas de verificación. Trump privilegia un tiempo episódico, donde las negociaciones son eventos aislados y el éxito se mide por el impacto inmediato. En la estrategia nuclear, sin embargo, no hay segundas oportunidades: un error de cálculo puede ser irreversible.
Un riesgo global.
La desaparición del Nuevo START deja a unas 8.000 ojivas nucleares sin límites jurídicos ni mecanismos de control. Es la primera vez en más de medio siglo que el mundo enfrenta este escenario, resultado de un liderazgo que considera que cumplir compromisos es cosa de “perdedores”.




