Zelensky está dispuesto a negociar con Putin

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, manifestó hoy que sería necesaria una reunión con su par ruso, Vladimir Putin, mientras Moscú dijo que Washington impide a Kiev llegar a un acuerdo de paz.
«Ha llegado el momento de encontrarnos», dijo Volodímir Zelenski y reiteró así su intención de reunirse con Putin para desbloquear la situación.
Desde Moscú, en cambio, expresaron reservas a través de su ministro de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov.
«Zelensky sugirió mantener conversaciones y nuestro presidente aceptó, sin embargo, existe la sensación constante de que alguien -muy probablemente Estados Unidos- está tomando de la mano a la delegación ucraniana, impidiéndole aceptar las solicitudes que consideramos mínimas», subrayó Lavrov.
No obstante, el canciller ruso aseguró que «el proceso de negociación continúa».
Más allá de las reiteradas acusaciones a Washington, el responsable de la política exterior rusa, tras asegurar que las sanciones no están dañando la economía, afirmó que, «dado que Occidente está pisoteando todos los pilares del sistema internacional», Rusia «seguramente reforzará la cooperación y lazos» con China. «Somos dos grandes potencias», comentó.
El Kremlin se mantuvo firme hoy en la solicitud de negociaciones más avanzadas para un acuerdo escrito antes de una reunión directa entre Volodímir Zelenski y Vladimir Putin.
Por parte ucraniana, según las palabras del jefe negociador ucraniano Podoliak, parece haber un hilo de optimismo.
De hecho, aseveró que las conversaciones podrían durar «semanas», aunque hay indicios de que la posición de Moscú se volvió «más adecuada».
«Pero no podemos renunciar a ningún territorio. Lo que podría pasar en unos días -explicó- es un alto el fuego».
En tanto, en el frente diplomático, Turquía se mantuvo muy activa, dando a conocer, a través del portavoz presidencial, Ibrahim Kalin, las condiciones en Moscú para una eventual reunión Putin-Zelensky.
Primero, la neutralidad de Ucrania; luego la formalización de la no adhesión a la OTAN; el desarme y garantías de seguridad mutua en el contexto del modelo austriaco.
Por supuesto, Moscú no renunció a lo que llama el proceso de «desnazificación» de Ucrania y pidió garantías sobre el uso del idioma ruso.
Pero, según Ankara, los «temas más difíciles» son el reconocimiento de la anexión de Crimea por parte de Kiev y las dos «repúblicas» del Donbás.
Entre tanta carne en el fuego están las posiciones no precisamente homogéneas dentro de la Unión Europea, mientras el Reino Unido de Boris Johnson sigue subiendo el tono.
Polonia, por su parte, pidió que se hicieran esfuerzos para causar repercusiones económicas mucho más duras y propuso a los 27 implantar una prohibición total del comercio con Rusia.
En otras palabras, añadir lo antes posible un bloqueo total al comercio ruso al actual paquete de sanciones que «obligaría a Moscú a considerar -subrayó el primer ministro polaco Mateus Morawiecki- que sería mejor detener esta guerra cruel».
Johnson luego acusó a Putin de ser como «un traficante callejero, alimentando una dependencia en los países occidentales de sus hidrocarburos».
«Tenemos que liberarnos de esa dependencia, de los hidrocarburos rusos: es fundamental si queremos resistir el acoso de Putin, evitaremos ser chantajeados por él», agregó.
Que las sanciones están mordiendo a Rusia lo demuestra el intento del Kremlin de recalcar una y otra vez que en el país no faltan medicinas ni alimentos.
«La economía nunca colapsará», aseguró el expremier ministro Dmitri Medvedev, también porque «ninguna gran empresa extranjera quiere perder nuestro mercado».
Pero desde Londres, el Centro de Investigación Económica y Empresarial (CEBR) estima una caída del Producto Bruto Interno (PBI) del 14% para 2023 y la peor crisis económica desde el final de la Guerra Fría.