
Una red de traficantes de personas ofrece a los migrantes venezolanos que huyen de la crisis de su país. Se trata de una supuesta ruta VIP, segura y rápida para atravesar el Darién, la selva que separa Colombia y Panamá. Sin embargo, esta ruta esconde riesgos y abusos, y muchos migrantes terminan abandonados o extorsionados.
El Darién es una de las zonas más inhóspitas y peligrosas del mundo, donde no hay carreteras ni infraestructura. Donde abundan los animales salvajes, las enfermedades, los narcotraficantes y los grupos armados. Por esta selva, miles de migrantes de diferentes nacionalidades, entre ellos muchos venezolanos. Estos, intentan cada año llegar a Estados Unidos, en busca de una vida mejor.
Sin embargo, el paso por el Darién es una odisea que puede durar semanas o meses. Y, que implica caminar por terrenos pantanosos, cruzar ríos caudalosos, dormir al aire libre y enfrentarse a la violencia y la extorsión. Muchos migrantes pierden la vida o desaparecen en el intento.
Ante esta situación, una red de traficantes de personas se aprovecha de la desesperación y la ignorancia de los migrantes, y les ofrece una supuesta ruta VIP para cruzar el Darién, que consiste en un viaje en lancha desde la costa colombiana hasta la panameña, evitando así la selva. Esta ruta tiene un costo de entre 1.000 y 1.500 dólares por persona, que los migrantes deben pagar por adelantado o endeudarse con los traficantes.
Un negocio lucrativo y criminal, una estafa y una trampa, pero VIP
Sin embargo, esta ruta VIP es una estafa y una trampa, que pone en riesgo la vida y la integridad de los migrantes. Según el testimonio de varios venezolanos que la han sufrido, los traficantes les hacen creer que el viaje en lancha es seguro y rápido, pero en realidad los someten a condiciones precarias, peligrosas e inhumanas.
Los migrantes son hacinados en embarcaciones pequeñas y sin chalecos salvavidas, que navegan de noche y a gran velocidad, sorteando las olas y las patrullas marítimas. Algunas lanchas se hunden o se averían, dejando a los migrantes a la deriva o varados en playas remotas. Otras son interceptadas por las autoridades o por grupos armados, que los detienen, los roban o los amenazan.
Además, los traficantes no cumplen con lo prometido, y en muchos casos abandonan a los migrantes en la frontera entre Colombia y Panamá, obligándolos a caminar por la selva durante varios días, sin comida, agua ni orientación. Otras veces, los extorsionan y les piden más dinero para dejarlos continuar, o los entregan a otros traficantes que los explotan o los usan como mulas para transportar droga.
La ruta VIP que se ofrece a los venezolanos para cruzar el Darién es, en realidad, una trampa mortal, que se aprovecha de la vulnerabilidad y la necesidad de los migrantes, y que viola sus derechos humanos. Se trata de un negocio lucrativo y criminal, que debe ser denunciado y combatido por las autoridades y la comunidad internacional.