El Mundial 2002: Japón y Corea del Sur unidos por el fútbol

Una rivalidad histórica.
Japón y Corea del Sur arrastraban décadas de tensiones derivadas de la colonización japonesa iniciada en 1910. El sentimiento antijaponés seguía vivo en Corea, donde hasta finales de los años 90 se prohibían productos culturales de origen nipón.
Organización conjunta.
La Copa del Mundo de 2002 obligó a ambos países a cooperar. Se repartieron los 64 partidos en 10 sedes por cada nación. Corea organizó el partido inaugural en Seúl y Japón la final en Yokohama, donde Brasil venció a Alemania 2-0.
Impacto deportivo.
El torneo fue histórico para ambos: Japón alcanzó los octavos de final y Corea del Sur logró un cuarto puesto, eliminando a selecciones como Italia y España en partidos que aún generan debate por las decisiones arbitrales.
Efecto social.
Aunque no borró las heridas del pasado, el Mundial permitió que jóvenes coreanos y japoneses convivieran sin el peso del resentimiento. Miles de turistas viajaron entre ambos países, logrando un acercamiento cultural inédito.




