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¿Es viable la dolarización que propone Milei para Argentina?

El candidato ultraliberal, quiere eliminar el peso instaurando una dolarización, pero su plan enfrenta varios obstáculos

Javier Milei, el economista ultraliberal que sorprendió al mundo al ganar las elecciones presidenciales de Argentina el pasado 22 de noviembre, tiene una propuesta radical para solucionar los problemas económicos del país: la dolarización.

Se trata de reemplazar el peso argentino por el dólar estadounidense como moneda de curso legal. Eliminando así la inflación, la devaluación y la emisión monetaria que, según él, son las causas de la crisis.

Milei se basa en el libro “Dolarización, una solución para la Argentina” de los economistas Emilio Ocampo y Nicolás Cachanosky. Estos, serán sus ministros de Economía y presidente del Banco Central, respectivamente.

Según ellos, la dolarización es la única forma de restaurar la confianza en el sistema financiero, atraer inversiones, fomentar el ahorro y el crédito, y liberar al sector privado de la injerencia del Estado.

Dolarización de Milei.
La idea de la dolarización del presidente electo es una apuesta que probablemente hará colapsar la economía argenta.

El plan de Milei consiste en canjear los pesos en circulación por la dolarización

Pero, a una tasa de cambio fija, que se determinará en función de las reservas internacionales disponibles y la oferta y demanda de ambas monedas. El proceso se haría de forma gradual, en un plazo de 16 meses. Y, se aplicaría tanto al dinero en efectivo como a los depósitos bancarios, las obligaciones públicas y privadas, y los precios y salarios.

Para llevar a cabo la dolarización, Milei necesita conseguir el apoyo del Congreso, donde no tiene mayoría. Y de la sociedad, que tiene una fuerte identificación con el peso.

Además, necesita asegurar el abastecimiento de dólares, que escasean en el país, y negociar con el gobierno de EEUU. Que tiene el control sobre la emisión de su moneda. También necesita resolver el problema de la deuda externa, que supera el 100% del producto interno bruto (PIB), y que se vería incrementada por la apreciación del dólar.

La dolarización no es una idea nueva en Argentina, donde el dólar es la moneda preferida para el ahorro y la inversión. De hecho, el país ya tuvo una experiencia de convertibilidad entre 1991 y 2001, cuando el peso se equiparó al dólar y se eliminó la inflación. Pero, también se generó una recesión, un déficit fiscal, una fuga de capitales y una crisis social que terminó con el default y el corralito.

El proceso tampoco es una novedad en América Latina, donde países como Ecuador, Panamá y El Salvador la adoptaron con resultados diversos. En Ecuador, la dolarización se implementó en el año 2000, tras una hiperinflación y una crisis bancaria, y logró estabilizar la economía, reducir la pobreza y aumentar el comercio.

Sin embargo, también provocó una pérdida de competitividad, una dependencia de las remesas y una vulnerabilidad a los shocks externos. Los expertos coinciden en que tiene ventajas y desventajas. Su éxito depende de las condiciones de cada país y de las políticas complementarias que se adopten.

En el caso de Argentina, la dolarización podría ser una solución a corto plazo, pero también un riesgo a largo plazo. Sólo, si no se acompaña de reformas estructurales que mejoren la productividad, la competitividad, la institucionalidad y la equidad.

Fuente
SwissInfoExpansionInfoBaeiProfesional

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