El riesgo de nuevas inundaciones amenaza Nepal y Tíbet tras la riada

Una emergencia en curso.
La tragedia en el Himalaya ha entrado en una fase crítica. El desprendimiento que provocó la riada del miércoles dejó toneladas de barro y sedimentos que bloquearon varios cauces, formando un lago de barrera cuya evolución preocupa a las autoridades de China y Nepal. El embalse acumula más de 2,5 millones de metros cúbicos de agua y las lluvias previstas aumentan el riesgo de colapso.
Balance de víctimas.
El desastre ha dejado al menos 584 muertos (579 en Nepal y cinco en Tíbet) y casi 2.500 desaparecidos. Nepal informó del rescate de 3.742 personas con vida y confirmó que uno de los tres españoles en la lista de desaparecidos fue localizado. China, por su parte, mantiene la cifra de cinco fallecidos y 558 desaparecidos en Tíbet.
Operativos bajo presión
Los equipos de rescate suspendieron temporalmente sus operaciones en el lado tibetano ante el riesgo de desbordamiento, aunque luego fueron reanudadas. Se han instalado cámaras para vigilar el lago, situado a 2.950 metros de altitud y a más de 10 kilómetros del paso fronterizo de Gyirong.
La magnitud del desastre.
La primera riada alcanzó velocidades de hasta 200 km/h y levantó una pared de agua y rocas de 15 metros. El Puente de la Amistad entre Nepal y China fue arrasado, junto con viviendas, instalaciones aduaneras y dependencias policiales. Las imágenes satelitales muestran Gyirong sepultado bajo los sedimentos.
Un futuro incierto.
El Ministerio de Recursos Hídricos de China advierte que otros tres millones de metros cúbicos podrían ingresar al lago en los próximos días, con el máximo caudal previsto hacia el 1 de septiembre. La situación mantiene en alerta a las autoridades y a miles de familias que ya sufrieron la devastación inicial.




