La histórica planta de Nissan en Japón podría transformarse en fábrica de drones militares

De autos eléctricos a sistemas de defensa.
La emblemática planta de Oppama, propiedad de Nissan desde 1961, podría cambiar de rumbo. La compañía estadounidense Anduril Industries negocia su compra para convertirla en un centro de producción de drones militares destinados al mercado japonés. Aunque las conversaciones avanzan, aún no hay confirmación oficial y Nissan evalúa otras ofertas.
Un símbolo de la industria japonesa.
Con más de 1,5 millones de m² y más de 18 millones de vehículos producidos, incluida la primera generación del Nissan Leaf, Oppama es un ícono de la automoción nipona. Sin embargo, la marca anunció su cierre en 2028 como parte de su reestructuración. Anduril planea ofrecer formación a los 2.400 empleados para mantenerlos en plantilla y aprovechar las instalaciones, que cuentan con acceso portuario y cercanía a la base naval de Yokosuka.
El contexto regional.
La posible operación coincide con los planes del Gobierno japonés de reforzar su industria militar ante la tensión en Asia y la amenaza de un conflicto en el estrecho de Taiwán. El Ejecutivo prevé aumentar el presupuesto en drones y munición, lo que haría rentable la inversión si el Ministerio de Defensa garantiza contratos futuros.
Expansión de Anduril.
La compra consolidaría la presencia de la empresa estadounidense en Asia, donde ya opera en Corea del Sur y Taiwán. Su interés en Japón quedó claro al desarrollar un dron de combate con componentes locales, cumpliendo con la normativa nacional. Además, la compañía fue seleccionada por la Fuerza Aérea de EE.UU. para fabricar aviones semiautónomos, lo que refuerza su papel en el sector global de defensa.




